A veces, las noticias se presentan como metáfora sin necesidad de un titular ingenioso y trabajado lo haga evidente. Esto sucede con mucha menor frecuencia de la que los periodistas nos creemos. La inmensa mayoría de los hechos que vendemos como paradigmáticos de un estado de cosas no son más que interpretaciones forzadas por un buen texto. Pero cuando el techo de un aula de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza se derrumba, no hace falta forzar lecturas simbólicas ni señalar metáforas o sugerir alegorías. O quizá sí, porque es nuestro trabajo. Alguien tiene que subrayar lo obvio, aunque solo sea para que quede constancia […].
Sergio del Molino, Heraldo Domingo, 30/10/2011

