¿Qué tienen en común algunas calles de La Habana, un mercado español de barrio y cualquier campus universitario europeo?
Todos son desiertos de impactos publicitarios; entornos sin marcas comerciales, de economía anónima.
La antítesis de los centros comerciales, las revistas de consumo, los centros urbanos conquistados por las franquicias.
Los ocupantes permanentes o en tránsito de estos espacios guían sus impulsos por coordenadas distintas.
No están a la vista los referentes de siempre, los nombres (comerciales) que dan confianza. No la de verdad, sino esa que aparece en los índices.


